martes, 19 de noviembre de 2013

Cuentos con moral: LA AVARICIA


Del anecdotario de Valerio Tobaldo
Cuentos con moral: LA AVARICIA

No se distraiga, abuela… No se distraiga

En una  estancia, muy cerca de Casbas (Provincia de Buenos Aires) donde  durante varios años fui Mayordomo, ya que dependía de del grupo de campos a mi cargo, estaba de Encargado Jorge Strangerber (no recuerdo si el apellido se escribía así, ya que de esto han pasado  más de veinte años)
Jorge vivía en el casco de la que había sido una pequeña estancia, junto a su mujer y su hijo (de un matrimonio anterior) que trabajaba en la estancia como tractorero y ayudaba a su padre en todos los trabajos del establecimiento.
Era un hombre de unos 50 años y había trabajado en varias estancias, muy competente en lo que era agricultura, actividad exclusiva en ese establecimiento ya que era muy buen campo agrícola, Se sembraba  mucho girasol, siempre respetando las rotaciones de los otros cultivos. No había nada de hacienda y su superficie era de 1.000 Ha.
Muy conocedor de la zona, cuando recorríamos  o yo me hospedaba en su casa dos o tres días a fin e organizar las cosechas, visitar  a los acopiadores, y dueños de máquinas me solía contar anécdotas de las estancias y de su dueños.
Hoy me acuerdo de una  y la voy a contar.
Había una Estancia de 1.500 ha., cuya dueña era una mujer de edad y a la que administraba un nieto de ella, pero eran cuatro los hermanos y únicos  herederos. La viejecita enfermo y debido a sus años el médico les indicó que la podían llevar al campo, pero tenían que tener mucho cuidado. Los cuatro  nietos eran casados y únicamente  vivía en el campo con su esposa el que se hacia las veces de Mayordomo.
La viejecita de a poco fue avanzando en su enfermedad, la tuvieron que internar en un hospital y a  los nietos no les importaba la abuela, sino el campo,  todo el ganado y mejoras que había.
En un momento dado, el médico les dijo que su vida podía durar días como horas,
Los cuatro  nietos rodeaban la cama donde su abuela, que ya no conocía a nadie, y estaba a punto de viajar hacia la eternidad.
Pero no va que en un momento de lucidez, la abuela se sienta el la cama y los mira a todos. Fue entonces que uno de sus nietos le dice
_ No se distraiga, abuela…. no se distraiga,
Moral de la historia: La avaricia deshumaniza, enemista y hace perder los valores.

Que miedo tenían esos nietos que la anciana viviera un tiempito más. Muestra de ello es que lo único que se les pasó por la cabeza en aquel momento fue la frase “No se distraiga, abuela… no se distraiga” 

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